
Cuando nos llega el presupuesto de mantenimiento de otra agencia, lo primero que miramos no es el precio. Es si dice qué tareas incluye, cada cuánto se hacen y en cuánto tiempo responden si algo se rompe. Si eso no aparece, el precio da igual.
El mantenimiento web reúne las tareas necesarias para conservar una web segura, disponible y compatible después del lanzamiento. Incluye prevención, monitorización y resolución de incidencias, no rediseños, nuevas funcionalidades ni creación continua de contenido.
¿De dónde viene tanta confusión? De que «mantenimiento» se usa para vender desde una actualización mensual hasta un equipo técnico completo. La misma palabra para productos muy distintos. Muy práctico para comparar presupuestos... si lo que buscas es sufrir.
Un servicio profesional define tareas, frecuencia, cobertura y tiempo de respuesta. La base suele incluir:
Actualizar no basta. Una copia que nunca se ha restaurado es una esperanza, no un plan.
Cambios de alcance ni trabajos de evolución. Normalmente se presupuestan aparte:
El contrato debe explicar estas exclusiones. ¿Y la clásica «bolsa de horas»? Tampoco es suficiente si no aclara prioridad, caducidad y qué perfiles pueden consumirla.
Depende de la tecnología, la criticidad, el volumen de cambios y el acuerdo de respuesta. Como orientación inicial, los planes básicos del mercado suelen partir de 50–100 € al mes y los servicios con monitorización, soporte y mayor cobertura pueden situarse entre 150 y 300 € al mes. Ecommerce, plataformas o SLA exigentes requieren una propuesta específica.
Esta horquilla no es una tarifa cerrada de THECOOKIES. Antes de fijar precio revisamos:
Una web sencilla y estable no debería pagar el mismo plan que un ecommerce que factura a diario.
La tecnología cambia las tareas, pero ninguna web tiene mantenimiento cero. WordPress concentra trabajo en núcleo, tema, plugins, base de datos y seguridad del servidor. Una web con Astro y Sanity reduce plugins y superficie pública dinámica, pero mantiene dependencias, builds, formularios, APIs y servicios externos.
¿Cuesta una opción el doble que la otra? No lo afirmaríamos sin ver el proyecto. Un WordPress pequeño y cuidado puede ser barato de mantener. Un frontend headless con muchas integraciones puede no serlo.
Un acuerdo que define cómo se clasifica una incidencia y en cuánto tiempo se responde o interviene. No es lo mismo una web caída que un cambio de texto. El acuerdo debería separar, como mínimo:
| Prioridad | Ejemplo | Compromiso a definir |
|---|---|---|
| Crítica | Web o pagos inaccesibles | Respuesta urgente |
| Alta | Formularios sin funcionar | Respuesta prioritaria |
| Media | Error parcial sin bloqueo | Próxima ventana de trabajo |
| Baja | Ajuste visual o consulta | Planificación ordinaria |
«Soporte rápido» no es un SLA. Es un adjetivo con buena intención.
Pide una lista verificable de cobertura y responsabilidades:
En cuánto cuesta una página web explicamos cómo incluir estos costes en el presupuesto completo. Nuestra línea de desarrollo web trata el mantenimiento como continuidad del producto, no como una casilla para marcar al final.
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