
«Hola, quiero una web para mi negocio. ¿Cuánto me costaría?» Si te dedicas a esto, sabes que responder con una cifra a ese mensaje es mentir. Y si estás a punto de enviarlo, te interesa saber por qué: el precio depende de cinco cosas que todavía no sabemos de tu proyecto.
Una página web profesional no tiene un precio único. El presupuesto depende del alcance, el diseño, la tecnología, el contenido y las integraciones que necesita el negocio. Dar una cifra sin conocer esas cinco variables es como presupuestar una reforma sin ver el local. Se puede hacer, pero la cifra sirve para poco.
En España encontrarás propuestas desde cientos hasta decenas de miles de euros. ¿Significa eso que unas agencias son baratas y otras caras? Normalmente significa que están presupuestando productos distintos con el mismo nombre.
El precio sale del trabajo necesario para diseñarla, construirla, llenarla de contenido, conectarla con otros sistemas y mantenerla. Estas son las partidas que revisamos antes de preparar cualquier propuesta:
Dos presupuestos solo son comparables cuando incluyen las mismas partidas. Si uno contempla arquitectura SEO, redacción y migración y el otro entrega cinco pantallas vacías, la diferencia no está en el margen. Está en el producto.
Los rangos sirven para ubicar el proyecto, no para sustituir un presupuesto. Como referencia inicial, estas son las horquillas que solemos encontrar al revisar propuestas y plantear proyectos en España:
| Tipo de proyecto | Alcance habitual | Horquilla orientativa sin IVA |
|---|---|---|
| Landing page | Una página, formulario y medición | 1.000–3.000 € |
| Web corporativa | Diseño, CMS y 5–15 páginas | 3.000–8.000 € |
| Web de captación | Arquitectura, contenidos, SEO y analítica | 5.000–12.000 € |
| Ecommerce | Catálogo, pagos, logística e integraciones | 6.000–20.000 € |
| Plataforma a medida | Flujos, usuarios e integraciones propias | Desde 12.000 € |
No son tarifas cerradas de THECOOKIES. Son órdenes de magnitud para detectar presupuestos que necesitan más explicación. Un ecommerce de diez productos no tiene la misma complejidad que otro con varios mercados, reglas de precio y conexión con un ERP.
¿Cómo distingues un presupuesto útil de un folleto? El útil especifica entregables, responsabilidades, límites y criterios de aceptación. Nosotros pediríamos, como mínimo:
La frase «web completa» no define nada. El listado anterior sí.
El precio del proyecto es solo la entrada. El coste real incluye desarrollo, infraestructura, licencias, mantenimiento y evolución. Dominio y alojamiento suelen ser la parte pequeña. El coste aparece cuando hay que actualizar dependencias, resolver incidencias, adaptar integraciones o crear nuevas páginas.
Una web en WordPress puede exigir revisiones frecuentes de plugins, tema y compatibilidades. Una arquitectura con Astro y un CMS headless elimina buena parte de esa superficie, pero sigue necesitando control de dependencias, formularios, despliegues y servicios externos. Menos piezas no significa cero mantenimiento.
En qué incluye el mantenimiento web separamos soporte, mantenimiento preventivo y evolución. Conviene presupuestarlos por separado porque responden a problemas distintos.
Convierte cada presupuesto en una tabla de alcance. Marca qué incluye cada proveedor, quién lo ejecuta y qué ocurre después del lanzamiento.
No elijas por el número de páginas ni por una lista de tecnologías. Pregunta qué decisiones tomará el equipo, cómo medirá el resultado y qué riesgos quedan fuera. En cómo elegir una agencia de desarrollo web tienes una lista de preguntas concreta para esa reunión.
La web adecuada no es la más cara ni la más barata. Es la que resuelve el objetivo con un alcance que ambas partes entienden antes de empezar. Y si tienes dos propuestas encima de la mesa y no entiendes por qué una dobla a la otra, escríbenos y te decimos qué está pagando cada una.
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